¡Es una verguenza!
José María
Villalta
¿Qué pasaría
si Costa Rica aprueba el TLC tal y como fue firmado, ahora que sabemos
que los demócratas exigieron y lograron ampliar la protección
del ambiente y el acceso a los medicamentos para los países pobres,
en los futuros TLC que firme EE.UU?
-La primera conclusión
que podemos sacar del análisis del acuerdo bipartidista del Congreso
de EE.UU. sobre normas ambientales y de propiedad intelectual, es que se
trata de un reconocimiento más de que el TLC está mal negociado.
Aunque las propuestas se quedan cortas, implican una aceptación
de que las disposiciones actuales de estos Tratados no permiten proteger
adecuadamente el ambiente ni garantizar el acceso a las medicinas en los
países centroamericanos. Si no fuera así, es decir, si están
perfectamente bien negociados, ¿para qué modificarlos?
Hay cosas muy interesantes:
que en la parte ambiental hablen de la necesidad de pasar a formulaciones
que impliquen compromisos totalmente vinculantes, es reconocer que las
normas vigentes no lo son, que digan que las sanciones tienen que aplicarse
a todas las obligaciones ambientales y en la misma forma en que se exige
el cumplimiento de las sanciones comerciales, es reconocer que eso no pasa
ahora. Igualmente, llama la atención que se hable de la necesidad
de incorporar el respeto a los convenios multilaterales en materia ambiental:
admiten que el TLC actualmente no lo hace de forma adecuada.
¿Y en materia de
Propiedad Intelectual?
-Pasa igual. Se reconoce
que los tratados pendientes de ratificación -que son idénticos
al de Centroamérica-, no otorgan flexibilidades que permitan proteger
la salud pública en relación con la obligación de
proteger datos de prueba y respecto a las cláusulas que obligan
al Ministerio de Salud a convertirse en "policía" de patentes. De
lo contrario, no habría necesidad de introducir estos cambios.
De hecho, llama poderosamente
la atención que sean los miembros del Congreso estadounidense quienes
tengan que firmar un acuerdo reconociendo estas verdades, mientras en Costa
Rica el Gobierno insiste en afirmar que el TLC no afectará "en nada"
la salud pública. ¡Esto es una vergüenza! Ahora resulta
que hasta los republicanos se preocupan más por nuestro derecho
de acceso a los medicamentos que nuestro propio Gobierno...
¿Podrían los
países que ya aprobaron el CAFTA o TLC, pedir un trato semejante?
-Estoy convencido de que
los Gobiernos y empresarios centroamericanos y las trasnacionales estadounidenses
son quienes menos interés tienen en que se revisen las cláusulas
ambientales y laborales del TLC. Son ellos los primeros que estarían
en contra de incluir en el CAFTA las propuestas contenidas en este acuerdo
bipartidista, pues actualmente ellos compiten a costa de incumplir la normativa
existente. El TLC les sirve porque tiene normas tan laxas y poco vinculantes,
que permitirán que todo siga como está e incluso que desmejoren
los parámetros de protección vigentes.
Así que, independientemente
de si Costa Rica aprueba o no el TLC, es altamente improbable que exista
la voluntad política para introducirle, al menos, estas modificaciones.
En parte por eso, la estrategia de los demócratas se ha focalizado
en la revisión de los TLC que todavía no han entrado en vigencia.
Este panorama solo podría cambiar si existieran presiones muy fuertes
para renegociar el TLC, pero por el momento no las veo.
En el acuerdo bipartidista
sobre inversiones, EE.UU garantiza que no se dará un mejor trato
a los inversionistas extranjeros que a los propios estadounidenses, en
su país, en futuros TLC. ¿Costa Rica hizo lo mismo con el
TLC?
-El Capítulo 10 del
TLC le otorga privilegios a los inversionistas extranjeros que van mucho
más allá de los derechos que tienen los ciudadanos costarricenses.
Estos privilegios son derechos sustantivos y procesales. El más
obvio es el derecho a demandar al Estado costarricense ante tribunales
privados internacionales obligatorios, cada vez que consideren que alguna
decisión afecta sus inversiones.
Pero también hay
otros. Por ejemplo, la posibilidad de alegar ante estos tribunales que
las limitaciones de interés social a la propiedad, aplicadas por
el Estado para proteger al ambiente, son "expropiaciones indirectas", algo
que no podrían hacer en Costa Rica. Por lo tanto, independientemente
de lo que diga el acuerdo bipartidista sobre el tema de inversiones, la
realidad es que en el TLC los negociadores de Costa Rica no evitaron que
a los inversionistas extranjeros se les dieran derechos muy superiores
a los que tiene la población costarricense. Por el contrario, expresamente
favorecieron esta asimetría.